Un gobierno difícil
Arnaldo Córdova
Enrique Peña Nieto
inició su gobierno, como suele decirse, comiendo lumbre, arrasando con
todas las aparentes dificultades que se le presentaban y, por supuesto,
pavoneando cualquier logro, por pequeño que fuera, con el entusiasmo de
sus sostenedores y la admiración febril de los incautos. Recuerdo las
siguientes arrobadas consideraciones:
Empieza Enrique Peña con un vigor político refrescante: voluntad conciliadora que no esperaban los opositores que lo subestimaron, trazaron un personaje sin cualidades políticas, un títere movido por el mago de Oz de los capos y dueños del ágora electrónica. Y aseguraron su victoria electoral. De él, de su vocación política y voluntad de poder, depende el buen éxito del cambio emprendido con entusiasmo. Y con rumbo. El que anticipó en su visita a Washington como presidente electo: la guerra contra el crimen no es prioridad de mi gobierno; es el comercio, inversión, creación de empleos(León García Soler, La Jornada, 16.XII.2012).
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